Pedir lo que no está a la vista
Enseñar al alumno a pedir lo que quiere aunque no lo tenga delante.
Por qué importa
Un paso importante en la comunicación es cuando la petición nace de la motivación del propio alumno y no de haber visto el objeto. El alumno no vio el helado: lo deseó, cogió la tableta, fue a otra habitación y lo pidió. Eso significa que el comunicador se ha vuelto una herramienta para expresar deseos y no una reacción a lo que está al lado.
Cómo introducir
- 1Crea situaciones en las que lo deseado no esté a la vista pero le resulte familiar al alumno.
- 2Apoya el recorrido «lo deseó → cogió la tableta → se acercó → pidió».
- 3Empieza por las peticiones más motivadoras: son las que el alumno recuerda con más facilidad.
Cómo avanzar
Aumenta la dificultad poco a poco en dos líneas. Primera: aleja lo deseado; si antes lo tenías en las manos, ponlo sobre la mesa; si estaba en la estantería de siempre, guárdalo en un armario, después entorna la puerta y luego ciérrala del todo. Segunda: aleja el propio comunicador; primero está junto al alumno y al adulto, después en la entrada de la habitación, después en la habitación contigua. Así el alumno va perdiendo el control visual del objeto y aprende a pedir desde su memoria y su deseo. Cuando esto funcione, pasa al rechazo funcional.
Siguiente objetivo: Usar el rechazo funcionalErrores típicos
- Tenerlo todo en los sitios de siempre y no prever un aumento gradual de dificultad: si los objetos llevan años en la misma mesa, la situación de «recordar y pedir» no llega a aparecer.
- Tener el comunicador siempre junto al adulto. Entonces el alumno viene a pedir sin él. Es mejor enseñarle: si quiere algo, coge la tableta y viene con ella hasta el adulto.
- Confundir esta habilidad con una tarjeta no disponible o prohibida. Aquí la clave no es «aceptar que no se puede», sino desear un objeto que físicamente no está a la vista (escondido, en otra habitación, en un armario) y pedirlo.
Ejemplos
- El alumno, en su habitación, quiso un helado. Le ayudan a llevarse la tableta y llegar con ella a la cocina: se le enseña a venir con el comunicador, no sin él.
- El juguete favorito ha pasado de la mesa a un armario con la puerta entornada: el alumno no lo ve, pero lo recuerda y lo pide.