Paso 1

Elegir las primeras peticiones

Por dónde empezar: elegir las primeras palabras que el alumno realmente querrá decir.

Por qué importa

Al principio el comunicador resuelve una sola tarea: que el alumno consiga rápido lo que quiere. Por eso las primeras tarjetas se eligen no por lo que le conviene al instructor, sino por lo que motiva al propio alumno. Cuando ve que tocar una tarjeta le trae enseguida lo deseado, la comunicación arranca. Se empieza con una tarjeta y se añade de una en una, pero sin quedarse en una o dos: la referencia de volumen en este paso son unas diez peticiones; para los sistemas visuales con tarjetas la investigación recomienda introducir alrededor de esa cantidad. Establece desde el inicio un equilibrio entre tres tipos de estímulos: comida, objetos y juguetes, acciones; de lo contrario el vocabulario se reduce a una sola lista (normalmente comida).

Cómo introducir

  1. 1Observa qué elige ya el alumno por su cuenta: qué comida, juguetes y actividades le gustan. Esos son los candidatos a primeras peticiones.
  2. 2Una tarjeta. En la pantalla, una sola tarjeta con algo que el alumno quiere ahora mismo, y el objeto real a mano. Ayúdale a pulsar la tarjeta con la mano y entrega lo deseado enseguida. Retira la ayuda poco a poco, hasta que el alumno pulse solo.
  3. 3Segunda tarjeta. Introduce otra tarjeta deseada igual que la primera: por separado, una sola en la pantalla, hasta que el alumno la pulse solo.
  4. 4Elegir entre dos. Muestra las dos tarjetas: lo que pulse, entrégaselo enseguida. Así pulsar se convierte en elegir, y elegir, en pedir.
  5. 5Hasta diez. Añade tarjetas nuevas de una en una, cuando el alumno ya pulse solo las anteriores. Usa tres tipos: comida (manzana, magdalena, zumo), objetos y juguetes (teléfono, pelota, pirámide de aros, dibujos animados), acciones (abre, sirve, trae, abrazar, girar, perseguir). Todas las tarjetas en una página, sin carpetas.
  6. 6Revisa el equilibrio: si es solo comida, añade objetos y acciones. Una tarjeta se da por introducida cuando el alumno la usa por sí mismo en el día a día, no cuando repite tras el instructor.

Cómo avanzar

Cuando tengas unas diez peticiones equilibradas entre los tres tipos y el alumno las use por su cuenta, pasa al siguiente objetivo: trasladar las peticiones a distintas personas y lugares.

Siguiente objetivo: Trasladar las peticiones a distintas condiciones

Errores típicos

  • El «menú de restaurante»: una lista solo de comida. Eso no es comunicación, sino un listado de lo cómodo. Hace falta equilibrio entre tipos de estímulos.
  • Poner en las primeras peticiones lo que necesita el instructor (el baño, «estudiar») en vez de lo que quiere el alumno. No es su necesidad, así que la petición no se afianza.
  • Retrasar lo deseado después de pulsar. Entrégalo enseguida; si no, el vínculo «pulso, consigo» no se forma.
  • Introducir varias tarjetas nuevas a la vez. Cada nueva, de una en una, cuando el alumno ya pulse solo las anteriores.
  • Confundir «pedir» con «señalar»: al inicio el comunicador trata de conseguir lo deseado, no de nombrar un objeto.
  • Dar una tarjeta por introducida mientras el alumno no la usa por iniciativa propia.

Ejemplos

  • Cómo crece el conjunto: zumo → pelota (por separado) → zumo y pelota en una pantalla → de una en una hasta diez: agua, fruta, coche, bloques, «ver dibujos», «correr».
  • Comida: manzana, magdalena, zumo.
  • Objetos y juguetes: teléfono, pelota, pirámide de aros, dibujos animados.
  • Acciones: abre, rebobina, para, abraza, persígueme, en brazos.
Pruébalo en el comunicador