Pasar al diálogo
En el muro aparece una segunda persona: el adulto escribe o habla y el alumno responde con tarjetas.
Por qué importa
Hasta este paso la comunicación era unidireccional: el alumno pedía y el adulto cumplía. En el modo «Diálogos» aparecen en el muro los turnos del interlocutor: el adulto escribe o dicta un mensaje, el alumno lo ve en tarjetas y lo escucha en voz alta, y responde con su propio juego de tarjetas. Cada participante tiene su voz. Esto ya es una conversación de verdad: hay pregunta, hay respuesta y hay un turno propio.
Cómo introducir
- 1Activa el modo «Diálogos» y comprueba que el alumno y el interlocutor tengan voces distintas: así los turnos se diferencian al oído.
- 2Empieza con preguntas cortas que traigan una elección lista: «¿quieres pasear?», «¿plátano o manzana?». A la pregunta se le pueden añadir respuestas rápidas: al alumno le basta con tocar una.
- 3Mantén los primeros diálogos en dos o tres turnos. Se trata de que el alumno entienda el turno, no de que la conversación sea larga.
- 4Alárgalos poco a poco: primero la respuesta a una pregunta, luego una aclaración, luego una pregunta del propio alumno.
- 5Prueba los dos formatos: por turnos en un mismo dispositivo y con dos dispositivos, cuando el interlocutor está en otra habitación y el alumno recibe una notificación.
Cómo avanzar
Cuando el diálogo se sostenga varios turnos y el alumno inicie él mismo la conversación, el siguiente paso es salir de nuestra pantalla: enseñarle a usar por su cuenta los mensajeros de siempre y mantener allí conversaciones con sus personas cercanas.
Errores típicos
- Ir directo a diálogos largos y preguntas abiertas sin opciones de respuesta.
- Responder por el alumno sin esperar su turno.
- Hacer preguntas cuya respuesta el adulto ya conoce y que al alumno no le interesan. La conversación empieza donde el alumno tiene algo que conseguir o que contar.
- Olvidarse de las voces: si ambos participantes comparten una voz, al alumno le cuesta más saber de quién es el turno.
Ejemplos
- Desde el móvil el adulto pregunta: «¿quieres pasear?»; el alumno toca la respuesta rápida «sí».
- «¿Plátano o manzana?»: el alumno responde con la tarjeta «manzana».
- El alumno escribe primero desde su habitación: «quiero dibujos», y recibe respuesta.