Las estadísticas muestran qué frases y tarjetas ha usado el alumno. Así ves qué quiere decir con más frecuencia.
Puedes abrir cualquier frase y editarla a mano: por ejemplo, cambiar «Yo quiero una manzana» por «Yo quiero una manzana roja», añadiendo un detalle.
La frase corregida se guarda y sonará bien la próxima vez. Así el historial deja de ser un simple registro y se vuelve una herramienta para desarrollar el habla.